Autor: Alberto Stoler

¿Qué pasa hoy en nuestro país (y en el mundo) que estamos transitando un momento de tanta angustia, depresión, y desesperanza?
Esta es lo que nos preguntamos diariamente, y cuya respuesta no nos es fácil encontrar, ya que existe una gran cantidad de variables que convergen en esta situación de crisis.
Podemos ver primero que respuesta nos ofrece la astrología desde los movimientos energéticos que se pueden apreciar en la carta de la Argentina.
Estamos pasando por un momento muy especial, devenido de los tránsitos planetarios de Júpiter y Saturno. Como supongo que este escrito será leído sin un acabado conocimiento de la Astrología, no me voy a detener a explicar las razones técnicas de las deducciones.
Hay una necesidad general de consolidar cambios importantes en las actitudes personales de nuestro pueblo, con respecto a su adaptación a los movimientos económicos y sociales producidos en los últimos años, movimientos que a nivel gubernamental se están generando y producirán modificaciones importantes en la economía y en el área del trabajo.
Esto hace prever que dentro de los próximos quince meses, se produzca un progresivo cambio en la orientación de la economía, producto de las presiones populares que llevará, previa una crisis institucional, a un incremento paulatino de la producción nacional y a una baja gradual de la tasa de desempleo.
Hay que agregar que energéticamente, nuestro país se encuentra en una fase de desarrollo que se traducirá en una modificación importante de la economía dentro de los próximos tres años.
El mal humor general irá decreciendo, y es posible la existencia de rebrotes ciclotímicos, una vez que este proceso se encuentre en franco aceleramiento.
Las presiones externas e internas políticas y económicas, intentaran trabar algunos cambios, pero éstos serán logrados.
Desde un punto de vista psicológico social, nos encontramos en un momento de gran desencanto social. La pérdida de la fantasía popular, en la que supuestamente el cambio de gobierno iba a traer aparejado un mejoramiento de la situación general del país, ha producido un dolor muy fuerte, una angustia social, y con ello se ha llegado a considerar a la solidaridad como una gran mentira que baja al pueblo desde la hipocresía gubernamental.
Aquí voy a realizar una pausa en este análisis, para comentar una anécdota real sucedida en la noche de ayer.
Estando en una fiesta, en un patio debajo de un gran toldo, se desató un fuerte chaparrón, a medida que pasaban los minutos y arreciaba el temporal, en medio de la música, empezó a inundarse el lugar, la situación era bastante divertida, y con una persona que se encontraba a mi lado, tuve el siguiente diálogo, en tono de broma, ya que el agua no tenía más de dos centímetros de altura:

Yo: "sabes nadar".
Otro: "si, y voy a aprovechar para practicar los seis años que estuve aprendiendo natación".
Y: "qué suerte la mía, porque yo no se nadar; ¿si me estoy ahogando, me salvarías?
O: "no, yo me salvo solo"
Y: .....(hago gestos con las manos en los ojos como si llorara)
O: "si llorás te vas a ahogar más rápido".

Esta broma situacional, me hizo repensar este artículo, que estaba en desarrollo, y observar que este pequeño diálogo es la fiel representación de lo que nos está pasando en la sociedad, y que de alguna manera debemos resignificar esta desesperanza social para transformarla en esperanza.
Estamos perdiendo sistemáticamente la solidaridad, producto de una globalización despiadada de la cultura. Asistimos a un incremento del "sálvese quien pueda", alentado por la hipocresía de los medios de comunicación que, incrementando las escenas televisivas negativas (crímenes, robos, corrupción, gente que emigra, mucha farándula), produce un efecto depresivo en la sociedad. (lo único real y cierto es lo que se ve por TV) 
Pero ...... existe la esperanza, y con ella la necesidad de recuperar la fantasía para poder empezar a producir el cambio, a producir el futuro, ya que éste depende de nosotros.
Así podremos empezar a ver que este gran cambio empieza en nosotros, en cada uno de nosotros, empezando por recuperar la alegría de vivir, la esperanza, siendo mas solidarios con nosotros mismos, entendiendo que la felicidad la vamos a encontrar a través de la recuperación de nuestros valores.
Tendremos que observar que lo necesario no siempre es aquello que nos impone la sociedad de consumo, que vivimos rodeados de objetos que no nos sirven para nada, y que el único "objeto" que no creemos necesario, que hemos dejado de utilizar, que es el que más nos va a servir, es el amor. El amor como energía creadora, como fuerza de lucha. 
Tendremos que empezar por "amarnos", cuidarnos, y entender que somos los que producimos el mundo, que no estamos afuera, sino dentro de nosotros mismos, y que con este reconocimiento, este redescubrimiento de nuestra fuerza interior, comenzar a irradiar este amor hacia fuera, solidariamente, para poder lograr establecer nuevas redes afectivas, de trabajo y conocimiento, con las que generaremos la fantasía necesaria para que, aprovechando también las energías astrológicas favorables, nos llevarán hacia un futuro mejor.
Podría ser que muchos de ustedes crean que esto es solamente una visión romántica de la realidad, podría ser ..........
Pero si salimos un poco de nuestra visión urgente de la realidad, nuestra realidad, y tomamos un poco de distancia de la misma, quizás, solamente quizás, podríamos permitirnos una nueva visión mas optimista de dicha realidad.
Ayer escuché también una frase que me quedó resonando: "cambiar de paradigma es como atravesar un terremoto", y creo que estamos en el día después del terremoto.

Hoy es el día que empieza tu vida, aprovéchalo para comenzar a construir.

Alberto Stoler * Toliman* Psicoastrólogo* Psicólogo Social
Artículo publicado en Orientación Vital de Setiembre de 2000

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