Autor: Alberto Stoler

Cuando el ser humano levanta su vista al cielo, en general, lo hace para hacer un pedido, o para una súplica, se siente desvalido, desprotegido, con problemas, y levanta su mirada y su corazón en busca de ayuda, luego, si su ruego es escuchado, hará lo imposible para dar gracias por el favor realizado. Pero levantar la mirada al firmamento cada mañana, dando gracias por el estar vivo, por respirar el perfume de la vida, por sentir el aire en el cuerpo, no muchos lo hacen. Dar gracias por la vida, es uno de los más hermosos actos de amor que se pueden realizar, y aprovechar las fiestas que se aproximan para poder dar gracias por su amor a todos aquellos seres que nos rodean, una manera de poder conectarnos con la energía celestial, con la energía del amor. Estas líneas surgieron a partir de un hecho personal que me sucedió en los últimos meses. A partir de una operación de cirugía mayor a la que me tuve que someter. La delgada línea que separa la vida de la muerte, hace que uno tenga que reflexionar, y que empiece a valorizar las cosas de modo diferente. Mi profesión, psicoastrólogo, hizo que siempre estuviese en contacto con las energías espirituales, y que el dar ayuda a quien lo necesite, dar afecto y contención, algo cotidiano. Pero, era yo quien necesitaba de esa ayuda, yo, que hasta ese momento daba, necesitaba recibir. Y aquí es donde aparece esa palabra maravillosa: agradecer. Porque el amor, la energía positiva, el acompañamiento en presencia y en alma, que sentí, que experimenté en mi corazón, de parte de mi esposa, mis hijos, familiares, amigos, compañeros, alumnos, consultantes, pacientes, médicos, enfermeros, y todas aquellas energías superiores que percibí que allí estaban, hicieron que mi convalecencia fuera maravillosa. Por eso quiero escribir esta experiencia, quiero agradecer a todos los que de una u otra forma me acompañaron, y quiero extender este agradecimiento a todos aquellos seres que dan amor al otro sin pedir nada a cambio. Querido lector, aprovecha de estas fiestas, para poder agradecer las infinitas muestras de amor que recibes cotidianamente, y así poder empezar un nuevo año lleno de felicidad, luz y amor. Felices Fiestas, y muchas, pero muchas gracias a todos.

Alberto Stoler TOLIMAN Psicoastrólogo

Publicado en Orientación Vital y en Renacer en Diciembre de 1997.

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