Autor: Alberto Stoler

Jania, te extraño, en este momento siento el dolor de no poder encontrarte.
Se que estás en algún lugar, siento que voy a encontrarte, pero hace mucho que te estoy buscando.
Voy de encarnación en encarnación, de galaxia en galaxia, buscándote, y se que nos cruzamos, pero a destiempo, y eso hace que la búsqueda sea más dolorosa.
No me preguntes por qué soy consiente de esto, ya que supuestamente no lo debería recordar, pero... lo recuerdo, y el recuerdo duele.
Esta carta te la estoy escribiendo después de una noche de fiebre, donde todos los recuerdos volvieron a mi alma, y empezaron a consumirme, a torturarme.
En esta vida terráquea........ 
Me he perdido en otros ojos, amantes, sensuales, profundos, pero... no puedo olvidar la dulzura de tus ojos azules, y como me perdía en ellos, y a partir de allí no había tiempo ni espacio.
He probado otros labios ardientes, suaves, lujuriosos, pero... no puedo dejar de sentir el calor de tu boca, que me hacía elevarme a lugares de placer insospechados.
Otros olores invadieron mi vida, agradables, fuertes, pero... no puedo dejar de sentir el aroma de tu cuerpo, que me invitaba a dejarme llevar en un mar de sensualidad.
Otras palabras halagaron mis oídos, de amor y de lujuria, pero... no puedo olvidar tu dulce voz, que sonaba como una caricia, que me arrullaba y contenía.
Otros cuerpos tocaron el mío, con amor, con pasión, pero... no puedo dejar de sentir la tersura de tu piel, que de solo sentirla cerca, hacía que nuestros cuerpos se fusionaran en uno sólo, como si nada más existiera en el universo.
Otras mujeres me han amado, sinceras, ardientes, pero... no puedo amar a ninguna que no seas tu, Jania de mi eternidad.
Mi vida es feliz en muchos aspectos, tengo familia, trabajo, soy reconocido por muchas buenas cualidades, pero... en mi alma existe un hueco profundo que nada puede llenar, y que hace que siga buscándote.

Jania, se que estás aquí, en la Tierra, se que ya nos hemos cruzado o nos cruzaremos, se que puede ser otra vez a destiempo, pero esta vez quiero verte, sentirte, amarte, aunque sea por poco tiempo, aunque tenga que seguir buscándote en otra galaxia en nuestra próxima encarnación.
Se que finalmente nos encontraremos en Rael, bajo las lunas rojas, y nos amaremos eternamente.

Siempre tuyo
       Jaob

Carta escrita, en tiempo terrestre, en algún lugar del planeta, el 2 de abril de 2001.