Autor: Alberto Stoler

I) 

Detuvo la nave en un lugar del espacio cósmico desde donde Rael, su planeta natal, presentaba una vista espectacular.
El aspecto multicolor del planeta contrastaba con sus tres lunas rojas, que giraban a diferentes distancias y velocidades, lo que hacía que Nu, la mas pequeña y de color rojo intenso, pareciera una pequeña juguetona al lado de Nag y Nahel, que eran muy grandes y de colores que oscilaban del rosado al naranja.
Muriel y Mariel, las estrellas del sistema, completaban el cuadro con sus colores que pasaban del azul intenso al celeste claro de una forma casi misteriosa, y daban al conjunto una panorámica que, al observarla, le hacían derramar algunas lágrimas de emoción.
Su mente voló lejos, por el espacio sideral, y por el tiempo, y recordó a Jaob, su amado, las lágrimas llenaron sus grandes ojos azules, su fino y bello rostro se contrajo en una mueca de tristeza, y un dolor punzante se elevó por su pecho.
Donde estaría ?..., viviría ?..., sabía internamente que no, que lo había perdido. Se fué en una misión de reconocimiento al otro lado de la galaxia hacía mucho tiempo, y nunca regresó.
La nave de Jaob perdió contacto con la base, y ella lo perdió a él.
Salieron otras naves a buscarlo, pero no hallaron nada, como si un vórtice energético se lo hubiese tragado.
Pensar en él, le recordaron los dulces momentos que vivieron juntos, las largas caminatas por Nu, donde tenían su hogar, y los maravillosos momentos de fuego y pasión que gozaban en su intimidad.
Sabía que alguna vez, en algún tiempo, volvería a encontrarlo.
Recordó la última noche antes de que partiera, su encuentro amoroso, y el calor le invadió su bello cuerpo, un suave temblor comenzó a subirle y sintió sus caricias, sus besos, su fuerte abrazo. El fuego comenzó a consumirla, los ojos de él llenaban toda su mente, y entonces...


II)

Se despertó sobresaltada, el corazón le latía con mucha fuerza, lo oía repiquetear en el silencio de la noche, el calor de su cuerpo era tan intenso que parecía tener más de 40 grados de fiebre, estaba toda empapada de transpiración, y su exitación era muy fuerte.
Miró a su alrededor, la habitación estaba tranquila, la luz de la luna se filtraba a través de las persianas.
Se levantó, abrió la ventana y miró al cielo.
Una suave brisa de verano le acarició el rostro, miles de estrellas le devolvieron su mirada y la luna, era un espejo casi perfecto que la observaba como con curiosidad.
Las luces de la ciudad dormida, parpadeaban mostrando el cambiante color de algunos semáforos y carteles de publicidad, mientras a lo lejos, por las autopistas, algun trasnochado circulaba con su auto alejándose y perdiéndose en la noche.
Se sentó en la cama, y se puso a pensar en el sueño.
En las últimas noches el sueño era recurrente, pero esta vez fué tan vívido, tan real, que recordaba cada detalle, el planeta, las lunas, los soles, los colores, los nombres, Jaob, sus caricias, sus besos, sus ojos.
Un temblor le recorrió el cuerpo, y realmente no entendía que le estaba pasando.
Sonrió, no podía ser que justo a ella, a la doctora María Fernández, Doctora en Psiquiatría, jefa de cátedra de la Universidad de Medicina, especialista en interpretación de sueños, le pasaran estas cosas.
Nunca le interesaron las novelitas de ciencia ficción, no miraba la televisión, y con sus 35 años, un divorcio, y una vida emocionalmente imperturbable, pensaba que estaba más allá de estas cosas.
Quizás debía acceder a los avances de su compañero de cátedra para relajarse un poco ? Pero no, esta idea la hizo temblar, pero de rechazo. Sería su libido que le estaba jugando una mala pasada ? Qué diría su terapeuta ? Quizás...


III)

Un grito ahogado le salió de lo más profundo de su ser, habían perdido el control de la nave.
Sus compañeros hacían lo imposible por poder controlar manualmente el rumbo, pero no podían.
Las computadoras habían fallado, y la nave se dirigía, lenta pero inexorablemente, hacia un vórtice de energía negativa que terminaría por tragarlos. La radio no funcionaba, y a medida que se acercaba al final de su vida, comenzó a recordarla.
En una pequeña fracción de tiempo, miles de imágenes pasaron por su mente, y Jania la invadió por completo.
Recordó sus ojos, su rostro, su cuerpo, su calor, su amor, sus caricias, sus manos, sus besos...
La última vez que estuvieron juntos, el último abrazo de amor.
El impácto apretó su alma y todo desapareció...


IV)

Se despertó agitado, y con mucho miedo. Un sudor frío le recorria el cuerpo, temblaba, y sentía una sensación de mucha angustia.
Los detalles del sueño volvían una y otra vez a su mente, y eran tan reales que tuvo que levantarse a encender un cigarrillo para poder calmarse.
Se sirvió un whisky, revolvió los cubos de hielo con el dedo, lo bebió lentamente recordando detalladamente este sueño.
Era igual que en las últimas noches, pero la imágen de Jania, esa hermosa y extraña mujer de ojos azules, invadió totalmente su mente hasta hacerlo estremecer, esos ojos lo perforaban.
Volvió a sobresaltarse y tomó la decisión de ir ese mismo día a su médico, ya que él, Jorge Danielson, un hombre maduro, cuarentón, ejecutivo de primera línea, ganador, no podía pasar por estos trances. Nunca se había casado, ya que pensaba que las mujeres eran para pasar buenos momentos, y nada más.
Pero nuevamente la imágen que le vino a la mente lo conmovió, y Jania llenó toda su noche.

V)

Su día se desenvolvía de la manera habitual, no tenía cátedra, pero si consultorio, tenía que atender dos consultas, y a una pacienta nueva.
Pensó terminar temprano, y tomarse el resto de la tarde para comprarse algunas cosas.
Salir de compras era una buena forma de tranquilizarse, ya que todavía se sentía alterada por este último sueño.
Estaba por salir del consultorio cuando sonó en teléfono.
El contestador se puso en marcha, el mensaje fué corto pero la movilizó.
"Me llamo Jorge, mi teléfono es......., estoy desesperado, por favor llámeme urgente..."
Se sentó, escuchó el mensaje una vez mas y se puso a pensar...


VI)

El doctor lo escuchó atentamente, lo revisó minuciosamente, y le dijo que se calmara, que no tenía nada, que estaba nervioso, que el estrés del trabajo, que la soledad, que el cigarrillo.
Le recetó un tranquilizante, y le recomendó que viera a un psicologo y lo consultara.
Salió del consultorio mas alterado que cuando entró.
Una catarata de pensamientos cruzaba por su mente.
Claro el médico piensa que estoy loco, y por eso me manda al psicólogo, pero yo no estoy loco, los sueños me persiguen, o me estaré volviendo loco ?
Comenzó a vagar por las calles del centro de la ciudad, se compró una revista, y se sentó en el parque a leerla.
Estaba hojeándola cuando de pronto un artículo llamó su atención.
Una tal doctora Fernández explicaba los significados de los sueños. Decía que eran una forma de expresión del inconciente, y que a través de ellos, era posible llegar a solucionar muchos de los problemas que agobian a los seres humanos.
También explicaba que era una herramienta importante para ayudar en el proceso de sanación terapeútica, y otras cosas más que no entendía. Se quedó tan enganchado con el tema de los sueños, que decidió ponerse en contacto con la doctora.
Fué a su casa y se comunicó con la revista para conseguir el teléfono de la doctora, y la llamó.
Lo atendió un contestador, y le dejó el mensaje...


VII)

No sabía el porqué, pero el llamado la dejó intrigada, y casi sin darse cuenta lo contesto casi inmediatamente.
La voz del hombre le pareció muy alterada, pero había algo en el tono que le resultaba familiar, le dió un turno para ese mismo día, haciendo algo que nunca había hecho, ya que siempre daba entrevistas nuevas tomandose varios días.
Sintió que algo importante iba a pasar.

Sonó el timbre, cuando María abrió la puerta su corazón dió un salto, sus ojos se encontraron con los de él, algo se movió dentro de su interior, algo viejo volvió a la vida...Jaob...

Cuando Jorge vió a María se quedó petrificado, no podía articular palabra alguna, solo se quedó parado en la puerta, sintiendo que la vida empezaba a tener sentido, mirándola a los ojos, viendo esa extraña mirada de ojos azules que lo perforaba, lo consumía...Jania...


VIII)

Amado lector, amada lectora, no quiero seguir contando lo que sucedió en esta historia, ya que es demasiado obvio, pero si quiero que reflexiones sobre el amor.
El amor es indestructible, supera las barreras del tiempo y del espacio, y nos acompaña por toda la eternidad.
En el Universo todos tenemos almas gemelas cuyo amor es así, como Jaob y Jania, y estas almas seguiran reencarnando hasta hasta volver a encontrarse y no hay barrera que pueda impedir que vuelvan a unirse, en algun lugar, en algun tiempo.
Si estás triste, solo, sola, desanimado, desanimada, y pensás que el amor no es para vos, no te desanimes, pues en algún momento, vas a encontrarte nuevamente con tu amor eterno.

Mehiash de Toliman